<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5103302289500383988</id><updated>2011-09-26T16:01:57.312+02:00</updated><title type='text'>Confluencias - El blog de Andrés Ibáñez</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://confluencias-andresibanez.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5103302289500383988/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://confluencias-andresibanez.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Andrés Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08796297758153699570</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lR6i77a0sNg/Se-B6HtZY6I/AAAAAAAAACQ/wA8YAYuvXBY/S220/A%5B1%5D.+Iba%C3%B1ez.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>5</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5103302289500383988.post-7042267052322940775</id><published>2010-01-06T07:41:00.003+01:00</published><updated>2010-01-06T07:46:49.081+01:00</updated><title type='text'>El doctor Manhattan</title><content type='html'>Comienzan los años diez del siglo XXI con una serie de noticias desagradables. El paro seguirá aumentando en España a pesar de que estamos “saliendo” de la crisis. Los países del mundo no han logrado ponerse de acuerdo en Copenhague sobre el tema de las emisiones tóxicas y parece que cualquier esperanza de detener el calentamiento global se desvanece y se evapora igual que un glacial milenario. El libro electrónico avanza en su carrera imparable ante la alarma de los autores y el terror de los libreros. De pronto, después de los confusos años cero del siglo XXI, dominados por los juegos y una contagiosa frivolidad, el nuevo siglo parece perfilarse como una época de crisis profundas y cambios radicales.&lt;br /&gt;            Una de las mejores películas que he visto últimamente es &lt;em&gt;Watchmen&lt;/em&gt;, basada en el célebre cómic del mismo título. El cómic original, una de las obras maestras del género, se presentaba como una revisión típicamente posmoderna del mito del superhéroe de la Marvel. Los superhéroes de &lt;em&gt;Watchmen&lt;/em&gt; son seres fracasados, torturados, deprimidos, destruidos por la melancolía o las adicciones, y viven en un mundo donde ya nadie parece necesitar héroes ni creer en ellos. Pero al lado de todos estos seres curiosamente dotados pero fatalmente humanos y fallidos (cuando no tan corrompidos y detestables como el Comediante, cuyo asesinato es el primer motor de la acción) hay uno de ellos que sigue ejerciendo de superhéroe porque es el único que ha logrado dar el salto a otro nivel. Se trata del doctor Manhattan.&lt;br /&gt;            El doctor Manhattan es un ser azul que va casi siempre completamente desnudo, aunque puede vestirse de etiqueta cuando le invitan a la televisión o cuando tiene una audiencia con el presidente. El doctor Manhattan tiene la capacidad de controlar a su antojo su estructura atómica, lo cual quiere decir que puede cambiar de tamaño, filtrarse a través de la materia y moverse libremente a través del espacio y del tiempo. El tiempo para él es un eterno presente, lo cual quiere decir que su conciencia habita en varios universos alternativos al mismo tiempo y que pude disgregarse en distintos cuerpos conscientes, alternativos y simultáneos. El doctor Manhattan ya no piensa como un ser humano. Su mente se eleva hacia el cosmos, hacia las estrellas. Contempla el fenómeno de la vida en la tierra como un curioso accidente que en nada afecta la gran armonía o, quizá, el gran caos salvaje que es el universo. Todas las escenas donde aparece son impresionantes. Extrañamente místicas y conmovedoras y al mismo tiempo terroríficas.&lt;br /&gt;            Pero, pienso yo, ¿cómo vería el doctor Manhattan nuestros curiosos y míseros años 10? Desde su atalaya de siglos y milenios simultáneos, él ya sabe lo que va a pasar y lo que va a pasar después y lo que pasará dentro de doscientos y quinientos años. Y ve, por ejemplo, que el problema de la crisis mundial no es un problema económico, sino un problema del alma del hombre, y que es el ser humano quien está en crisis, no la economía. El doctor Manhattan ve con toda claridad, por ejemplo, que el fracaso de Copenhague no es tal, porque los seres humanos no tienen la capacidad de pararse a sí mismos ni de frenar el calentamiento global, y que si intentaran hacerlo de verdad, el resultado sería una catástrofe política y social. ¿Cómo vamos a frenar un proceso que es precisamente el que hace que nuestra sociedad funcione? La triste realidad es que no es posible hacerlo, del mismo modo que no se puede subir hacia arriba tirando de una cuerda que no está atada a ningún sitio.&lt;br /&gt;            El doctor Manhattan ve también, por ejemplo, que el libro electrónico es bueno para el planeta, y que ayudará a que dejen de cortarse árboles para hacer papel. De modo que la noticia del avance del libro electrónico puede verse como una (tenue) contrapartida al fracaso de la cumbre de Copenhague.&lt;br /&gt;            El doctor Manhattan ve algo más: que en su estado actual, el ser humano no tiene la capacidad de cambiar la historia porque no es en absoluto el motor de la historia, sino su víctima, y que para tener la capacidad de cambiar algo lo primero que deberíamos hacer es cambiarnos a nosotros mismos. Quizá sea esto, precisamente, lo que intentamos con las máquinas, con los superordenadores. Pero el doctor Manhattan ve que la gran explosión informática que estamos viviendo no es más que la metáfora de una transformación mucho más radical, que nos aguarda: la de nuestra propia conciencia. Sin duda es esa la tarea que nos queda por hacer.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5103302289500383988-7042267052322940775?l=confluencias-andresibanez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://confluencias-andresibanez.blogspot.com/feeds/7042267052322940775/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://confluencias-andresibanez.blogspot.com/2010/01/el-doctor-manhattan.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5103302289500383988/posts/default/7042267052322940775'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5103302289500383988/posts/default/7042267052322940775'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://confluencias-andresibanez.blogspot.com/2010/01/el-doctor-manhattan.html' title='El doctor Manhattan'/><author><name>Andrés Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08796297758153699570</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lR6i77a0sNg/Se-B6HtZY6I/AAAAAAAAACQ/wA8YAYuvXBY/S220/A%5B1%5D.+Iba%C3%B1ez.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5103302289500383988.post-5767950313799080923</id><published>2009-12-28T02:45:00.003+01:00</published><updated>2009-12-28T02:55:25.119+01:00</updated><title type='text'>Los sesenta. Lista (Fragmento de la novela inédita "La lluvia de los inocentes")</title><content type='html'>El primer libro con forma de libro que leyó: Aventura en el valle, de Enyd Blyton.&lt;br /&gt;            La discusión entre los partidarios del Cola-Cao y los partidarios del Nesquik.&lt;br /&gt;            ¿Existe una relación entre la Coca-Cola y el Cola-Cao? ¿Tiene hojas de coca la Coca-Cola? ¿Qué es la “nuez de cola”? Nadie ha visto ninguna, lo que es seguro es que viene “del África tropical.”&lt;br /&gt;            Un trabajo de clase, consistente en poner una judía dentro de un algodón humedecido. La judía germina, brota una raíz amarilla y un tallo blanco y verde. La vida es verdad. Las semillas germinan realmente.&lt;br /&gt;            Los tebeos. Las historietas. Los comics. Tres nombres para una misma cosa. Tiovivo es un tebeo. Los libros de la colección Dumbo son historietas. Tintín es un cómic.&lt;br /&gt;            Su pasión por los comics, por las historietas, por los tebeos.&lt;br /&gt;            Soledad en el salón familiar. Mateo plantó granos de maíz en una de las jardineras de la terraza, y unas semanas después comenzaron a salir unas plantitas muy delicadas que luego desarrollaron verdes mazorcas que parecían de porcelana.&lt;br /&gt;            Trabajos del colegio. Hacer una colección de hojas secas, pegadas en un álbum y escribir debajo el nombre del árbol correspondiente.&lt;br /&gt;            Trabajos del colegio. Poner unas hojas de un seto en alcohol, y observar cómo se quedan sin clorofila. La clorofila es lo que hace que las hojas de los árboles sean verdes.&lt;br /&gt;            La función clorofílica.&lt;br /&gt;            Es peligroso dejar plantas en la habitación durante la noche.&lt;br /&gt;            Los álbumes de Vida y color, con los maravillosos cromos de animales africanos, de pájaros, de mariposas. Los cromos imposibles de conseguir. Los cambios de cromos. Jugarse los cromos golpeándolos con la palma de la mano sobre la mesa.&lt;br /&gt;            Los álbumes Maga donde salían los romanos, los persas, los cartagineses, el caballo de Troya.&lt;br /&gt;            Las partes de la flor. El gineceo, el estambre, los pistilos, la corola, los pétalos, los sépalos. Las partes del estómago de una vaca. El sistema circulatorio: venas y arterias.&lt;br /&gt;            Las chapas. Las carreras de chapas. Las canicas. El gua. Las bolas de goma que botaban cuatro metros. Los yoyoes.&lt;br /&gt;            Las pastillas de leche de burra. El regaliz rojo, el regaliz negro. El paloduz. El jorobado que se acercaba a la puerta del colegio a vender manzanas envueltas en caramelo rojo. Los polos. Los polos de palo de pela. Las violetas. Las juanolas, que dejaban la lengua negra. Los caramelos de café con leche, que se pegaban a los dientes. El bombón helado.&lt;br /&gt;            Los vendedores de bombón helado en los intermedios de los cines. El grito “¡Bombón helado! ¡Al rico bombón helado!”&lt;br /&gt;            Los tigretones. Los bollos “Pantera rosa” eran de color rosa. Los bimbollos. Los bollicaos. Los tronquitos. Los caramelos Sugus, Sugus de Suchard. Los chupachups de Coca-Cola. El pitagol (un caramelo-silbato, similar al que “inventaría” el protagonista de Chitty Chitty Bang Bang).&lt;br /&gt;            Los tebeos, el T. B. O., que ya parecía anticuado, y el Tiovivo, donde salían todos sus personajes favoritos: Mortadelo y Filemón, agencia de información; Rigoberto Picaporte, solterón de mucho porte; Zipi y Zape (cuyo padre, Don Pantuflo Zapatilla, era escritor de novelas rosa); Sir Tim O’Theo; La abuelita Paz; Rompetechos; Carpanta; Vázquez; Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio; Las hermanas Gilda; El botones Sacarino; Anacleto, agente secreto; La familia Trapisonda, un grupito que es la monda; Toby; Aspirino y Colodión, y también las historietas de Pumby, que era un gatito, y sobre todo sus favoritas, los tomos de la colección Dumbo donde venían las historietas del Pato Donald, el tío Gilito y los tres sobrinos de Donald, Juanito, Jorgito y Jaimito, dibujadas por el gran Carl Barks, Andes lo que andes, no andes por los Andes (en la que Donald y sus sobrinos llegan a un reino perdido en los Andes donde las gallinas ponen huevos cuadrados) y las de Mickey y Goofy y Super Goofy, que se convertía en Super Goofy cuando tomaba “supergramíneas” (que eran en realidad supercacahuetes) y que a Mateo y a Luis sólo les compraban cuando estaban enfermos y con fiebre, o cuando tenían que ponerles una inyección, ya que los “tebeos” no estaban bien vistos en el hogar de los Montañés, aunque contra su fuerza desbordante ni siquiera Isabel, con todas sus convicciones soviéticas y su odio ilustrado a las imágenes, era capaz de oponerse. El capitán Trueno, cuyos dibujos eran mucho más toscos, y también El Jabato, y más tarde El Corsario de Hierro, con la misma fórmula: héroe, forzudo y pequeñajo. En El Jabato, el forzudo se llamaba Goliat, y el pequeñajo era una especie de cantor con lira llamado Fideo. En el Capitán Trueno, el forzudo era un tal Brutus, y el pequeñajo un muchacho llamado Crispín.&lt;br /&gt;            “¡Dios mío, qué horrible final!”&lt;br /&gt;            “¡Vamos, Crispín! ¡Dale lo suyo!”&lt;br /&gt;            Y luego estaban los álbumes. Astérix y Obelix, los galos que luchaban contra los romanos, y todos los otros álbumes: Lucky Luke, Iznogud, Espirú y Fantasio, Los cuatro investigadores, El teniente Blueberry, con los geniales dibujos de Giraud, y el mejor de todos: Tintín.&lt;br /&gt;            La primera aventura de Tintín que leyó fue El cangrejo de las pinzas de oro. Se lo compraron sus padres en el Retiro, en la Feria del Libro. Luego los fue leyendo todos, negociando, manipulando, llorando si era preciso para intentar obtener los álbumes uno a uno. Y sus favoritos: El cetro de Ottokar, con su maravilloso país inventado, que tanto se parecía a la futura Zembla de Pálido fuego, el díptico formado por El secreto del Unicornio y  El tesoro de Rackham el Rojo, Tintín en el Tíbet, Las siete bolas de cristal y Tintín en el templo del sol, Objetivo: la luna y Tintín en la luna.&lt;br /&gt;            Otros comics: Archie, Marijuana (una niña que sufría curiosas transformaciones y entraba en mundos alucinógenos), tebeos americanos en traducciones mexicanas, tebeos mexicanos que contaban los mitos aztecas. Daniel el travieso. Carlitos y Snoopy. Cebollita. El gato Félix. Cuánta felicidad. Cuántas imágenes.&lt;br /&gt;            Los cines, el ozono-pino, el intenso olor de “ambientador” de los cines sin ventilación. El Imperial era su cine favorito. Los cines de la Gran Vía. El cine Tívoli, donde estrenaban todas las películas de niños. La oscuridad de la sala, y el temible techo desconchado. El cine López de Hoyos. Los programas dobles. La sesión continua. Uno entraba en el cine en cualquier momento, en mitad de la película, y luego se quedaba hasta que volvía a empezar y llegaba al mismo lugar. Si a uno le gustaba, la veía otra vez. Uno intentaba sentarse lo más lejos posible. Cuanto más atrás, mejor.&lt;br /&gt;            El primer libro de Guillermo que leyó fue Guillermo detective.&lt;br /&gt;            Los libros adaptados para niños. La colección “Historias”, que tenía tres páginas de texto y una página de cómic. Los libros de Fenimore Cooper. La Iliada. Tom Sawyer.&lt;br /&gt;            Tom Sawyer era su modelo. Siempre se imaginaba a Becky idéntica a Matilde.&lt;br /&gt;            El viejo molino, todo el lirismo de Walt Disney. Los juncos que hacen música con el viento. Las gotas diamantinas en las telas de las telarañas. Un lirismo que se perdería en los dibujos animados y no regresaría hasta Hayao Miyazaki.&lt;br /&gt;            Las películas de Walt Disney. Fantasía era su película favorita. Los animales de Bambi. Los cortos de Mickey Mouse y del Pato Donald. Blancanieves y los siete enanitos. Peter Pan. Donald en el país de las matemágicas.&lt;br /&gt;            2001, una odisea del espacio. La película que le marcó para siempre. La vio cuando tenía ocho o nueve años, en su estreno en España. Las infinitas sorpresas de esta película. El viaje por el interior de la mente, que termina de pronto con la capsula espacial dentro de una casa del siglo dieciocho. El siglo dieciocho y el futuro y la prehistoria y las estrellas: la mezcla, el Posible. La música de Ligeti. La música de Shostakovich. La música de Richard Strauss. La historia de la evolución del hombre. La posibilidad de que la conciencia del hombre se expanda hasta convertirse en una estrella. La noción de que el ser humano es un proceso. La posibilidad de contar una historia sólo con imágenes y con música. La música como transformación interior. Un arte al servicio de la evolución interior. Todo el programa artístico, intelectual y espiritual de una vida.&lt;br /&gt;            La naranja mecánica. Era para mayores de dieciocho, pero el hermano de Negrete la vio y se la contó a Negrete fotograma por fotograma, y Negrete se la contó a Mateo fotograma por fotograma a lo largo de varios recreos, en el Ramiro. Se la contó tan bien, que cuando Mateo la vio por fin tenía la sensación de que ya la había visto.&lt;br /&gt;            Los libros de Enid Blyton. Los de Richmal Crompton. Los de los tres investigadores, presentados por Alfred Hitchcock. Los de los Hollister, una familia americana tremendamente cursi. Los de Kasperle. Los de Tocón. Los libros de Julio Verne, los de Salgari, los de Karl May. Las novelas de Fenimore Cooper, de Walter Scott, de Mark Twain, de Stevenson, de Bulwer Lytton. Los libros de James Curwood. Los de Zane Grey, con sus maravillosas descripciones del paisaje salvaje del oeste, la belleza de las montañas, las laderas cubiertas de zumaque, los tumultuosos ríos derramándose entre los riscos, las praderas cubiertas de búfalos. Y las historias de amor. Una muchacha llamada Mezcal, con sangre mexicana en sus venas, valiente y hermosa.&lt;br /&gt;            Sandokan y Yáñez, el Corsario de Hierro, Old Shatterand, Winnetou. El llano estacado. Los tigres de Malasia. El kriss ondulado. Mompracem. Morgan el pirata. El último mohicano. El capitán Nemo. Quentin Durward. Ivanhoe. Rob Roy. Oliver Twist. David Copperfield. Pipps. Miss Evesham. Huckleberry Finn. Espartaco.&lt;br /&gt;            Espartaco, de Howard Fast. Fabiola, del cardenal Wiseman, un libro que le regaló su abuela para que supiera lo que eran los cristianos. Quo vadis.&lt;br /&gt;            Las descripciones de Zane Grey, las descripciones de Jack London, su autor favorito. La llamada de la selva, Antes de Adán, La peste escarlata, El lobo de mar, Terry de las islas, Martin Eden, Aventura, El peregrino de las estrellas…&lt;br /&gt;            H.G. Wells. Los primeros hombres en la luna. La guerra de los mundos. La mitad de seis peniques. La máquina del tiempo. Wenceslao Fernández Flórez. El malvado Carabel. El hombre que compró un automóvil. El castillo de Barbazul.&lt;br /&gt;            Los grandes paneles publicitarios por las calles de Madrid. El escándalo de los madrileños ante aquella intromisión, aquellas enormes fotos publicitarias.&lt;br /&gt;            Los escándalos de Anselmo, padre de Mateo, ante las libertades que se tomaba el lenguaje publicitario. Un lenguaje imitado del inglés, sin artículos, ni preposiciones, ni verbos copulativos. “Coca-Cola, la chispa de la vida” en vez de “La Coca-Cola es la chispa de la vida”.&lt;br /&gt;            No se debía comprar en Galerías Preciados porque era de la Franca, la Collares, Doña Carmen Polo de Franco, la mujer del jefe del estado.&lt;br /&gt;            El sabor dulzón del Calcio 20.&lt;br /&gt;            Los Reader’s Digest amontonados en casa. Durante una temporada, Anselmo dio unas clases privadas de inglés a un grupo de ejecutivos de la sucursal española de la revista, y se los regalaban. Era una revista curiosa: tenía formato de libro, y su principal atractivo era que contenía libros “importantes” resumidos, de modo que uno pudiera leerlo saltándose todas las partes aburridas y, también, hablar del libro como si lo hubiera leído realmente.&lt;br /&gt;            La llegada del hombre a la luna. Sucedió un verano, cuando la familia estaba en un camping de Fuengirola. Los vecinos del camping, unos valencianos muy agradables llamados “los señores Feliu”, les invitaron a verlo en la televisión que tenían en el avance de su tienda.&lt;br /&gt;            La ropa “yeyé” ( de “yes, yes”, “yeah, yeah” de las canciones pop inglesas). Ser “un chico yeyé”. Ser yeyé. Mateo decía que él era yeyé. Una camisa yeyé (una camisa de cuadros color café).&lt;br /&gt;            Prica, el primer supermercado, en la esquina de López de Hoyos y Velázquez. El el logotipo, que representaba a una mujer vestida con un traje azul y color butano. La modernidad. El siglo XX. El futuro. La tienda del futuro. La belleza del futuro.&lt;br /&gt;            El color “butano”. Su madre tenía un vestido de color blanco, azul y butano.&lt;br /&gt;            El olor de Prica. La línea de las cajas. Las cajeras con sus uniformes. Los carritos de compra, con asientos para los niños. La sobrenatural limpieza, los enormes muebles-nevera llenos de congelados. Las puertas de los frigoríficos, que se abrían en medio de espesas nubes de vapor.&lt;br /&gt;            Vips, cuyas puertas acristaladas abrieron justo debajo del plafón de la esquina de Velázquez y López de Hoyos, sostenido por una elegante V de hormigón cubierta de baldosines. Vips: una tienda donde se vendía comida, libros, revistas, discos y que era también una cafetería-restaurante en la que se podía tomar cualquier cosa a cualquier hora. La libertad de América. Abierto hasta las tres de la mañana. Uno podía tomar un café, una tortilla, cenar, un helado.&lt;br /&gt;            Los sandwiches de Vips.&lt;br /&gt;            Los sandwiches de Manila, la mejor cafetería de Madrid. Los batidos de chocolate de Manila.&lt;br /&gt;            La minifalda. El gogomóvil. El seat 600. El bikini. Bikini era el nombre de un atolón del Pacífico. El motocarro. La vespa. La vespa con sidecar. Su tío Manuel no les dejaba a sus hijas ponerse minifalda. Su tio Manuel tenía una moto con sidecar. Un día Mateo montó con su padre en el sidecar de la moto de su tío Manuel.&lt;br /&gt;            “Paliba”, el taller de su tío Manuel. Tenía un taller donde fabricaba maquinaria de precisión. Las visitas fascinantes a Paliba. La maquinaria, los cables, las herramientas.&lt;br /&gt;            Los autobuses. Los trolebuses. Los tranvías. Los carriles de los tranvías por las calles. Las agudas campanadas de los tranvías en los cruces. El trolebús bajando por la Avenida de la Ciudad de Barcelona, que él veía desde el balcón de la casa de sus abuelos.&lt;br /&gt;            La “casa de fieras” del Retiro. El foso de los monos.&lt;br /&gt;            Una tarde de sábado: ir a Barajas a ver los aviones. Ni siquiera tomaban nada. Le gustaban las azafatas, con sus faldas entalladas, sus elegantes moños, sus zapatos de tacón.&lt;br /&gt;            Una mañana de domingo: ir a la isla de tráfico cubierta de césped que había entre la carretera de Barcelona y la desviación de la autopista de Barajas.&lt;br /&gt;            La Casa de Campo. El monte de El Pardo. Villalba. Todo estaba siempre vacío. El arroyo de Villalba estaba lleno de ranas.&lt;br /&gt;            Ir a la nieve. Navacerrada. Un restaurante donde tomaban bistec con patatas fritas. Luego su padre, que apenas fumaba, se fumaba un Farias. El camarero de los ojos estrábicos.&lt;br /&gt;            El estanque del Retiro. El barquito que daba una vuelta alrededor del estanque.&lt;br /&gt;            La chopera del Retiro, donde se alquilaban bicicletas. Estaba prohibido montar en bicicleta en el Retiro. Sólo en la chopera.&lt;br /&gt;            La virtud del ahorro. La Caja de Ahorros les “regalaba” a todos los alumnos del Ramiro una libreta en la que podían ir poniendo sus ahorros. Al final de curso, los que tenían más ahorros en sus libretas recibían premios en un acto solemne celebrado en el cine del Ramiro, al que asistía todo el colegio. Había discursos del director y del representante de la Caja de Ahorros exaltando la virtud del ahorro, y Mateo pensaba que era una injusticia intolerable que los premios de fin de curso, que consistían casi siempre en libros de cuentos, se los dieran a los que más habían ahorrado a lo largo del curso y no a los mejores estudiantes.          &lt;br /&gt;            La sintonía de Radio Nacional. La sintonía del NoDo, el Noticiero Documental en blanco y negro que ponían siempre en el cine antes de la película. La sintonía de Movierecord. La sintonía de Cine Dis. “Visite nuestro bar”. “Selecto ambigú”. Las películas interrumpidas por un “Intermedio”.&lt;br /&gt;            El símbolo del aire acondicionado de los cines durante el verano: un oso polar caminando sobre un bloque de hielo, pintado en un lienzo.&lt;br /&gt;            Los carteles gigantes de los cines, pintados sobre lienzos en bastidores gigantes, que cubrían fachadas enteras.&lt;br /&gt;            El luminoso de la Caja de Ahorros en la glorieta de Cibeles: una peseta dorada que rodaba y entraba en una hucha, y de pronto la peseta estaba de nuevo fuera de la hucha, y rodaba al interior, y otra vez estaba fuera… Y esto una y otra vez, flotando en el cielo nocturno, mientras Mateo y Luis iban en el coche adormilados, los sábados por la noche, de regreso de casa de los abuelos.&lt;br /&gt;            Los Chiripitifláuticos. El capitán Tan. Locomotoro. Valentina. Los hermanos Malasombra. La casa del Reloj. Marta, Poppy y Manzanillo. Herta Frankel y su perrita Marilyn. Su absurdo acento austríaco. Torrebruno y su acento italiano. Viaje al fondo del mar. El submarino atómico Sibius XII. El capitán Lee. El comandante Nelson. Reina por un día. Cesta y puntos. Estudio uno. Jaime Blanch. José Bódalo. María Asquerino. Mairata O’Wisiedo. Vacaciones en el mar. Verano azul. El Chanquete, que vivía en un barco varado. La muerte del Chanquete. Maria Luisa Seco: “¡Holaa, chicoos!!” Los payasos de la tele. “¿Cómo están ustedes?” Gaby, Fofó, Miliki y Fofito (y Milikito). El patito Fito. El libro gordo de Petete. “El libro gordo te enseña, el libro gordo entretiene, y yo te digo contenta: Hasta el programa que viene.” El hombre y la tierra. Félix Rodríguez de la Fuente. El descubrimiento de que España era un país con animales. El descubrimiento de que en España también había naturaleza, bosques, águilas, osos, lobos. “¡Más fuerte, que no se oye! ¿¿Cómo están ustedes??”&lt;br /&gt;            Los Beatles. Los Monkeys. Los Brincos. Los Pekenikes. El Dúo Dinámico. Los chicos con las chicas. Karina. Cecilia. “Yo soy rebelde porque el mundo me hizo así, porque nadie me ha tratado con amor.” “Eva María se fue”. Massiel. “La, la, la, la”. El concurso de Eurovisión “Palomitas de maíz”. “Si yo fuera rico”. “Black is black”.&lt;br /&gt;            La sintonía de Eurovisión, en la tele, sobre el símbolo de Eurovisión.&lt;br /&gt;            Los aviones americanos soltando racimos de bombas sobre Vietnam. Las imágenes de la guerra de Vietnam. Las manifestaciones contra la guerra de Vietnam.&lt;br /&gt;            La sintonía de la BBC Internacional: una melodía de Fidelio, de Beethoven. Las noticias de la BBC. Su padre oyendo las noticias de la BBC en la radio, por la noche. Los silbidos, las interferencias.&lt;br /&gt;            El transplante de corazón del Doctor Barnard.&lt;br /&gt;            Louis de Funes. Fantomas. Cantinflas.&lt;br /&gt;            - ¡Que llamen a la policía!&lt;br /&gt;            - Pero si la policía eres tú.&lt;br /&gt;            - ¡Pues que me llamen a mí!&lt;br /&gt;            Las revistas de médicos. La hora XXV. Jano. Los artículos de Néstor Luján, que se titulaban “A la cabecera de los personajes de la historia”.&lt;br /&gt;            Franco hablando en la televisión, con su bigotito y su uniforme militar. “¡Españoles!” Un viejo tembloroso. Una imagen tan omnipresente que uno lo sentía muy próximo, casi como de la familia. Una especie de abuelo. A pesar de considerarle un dictador, un asesino, un hombre cruel y vengativo. Franco con su familia. Franco pescando. Franco inaugurando un pantano. Franco con su gorrito de cazador, rifle al hombro, derribando un urogallo. Franco en el balcón del palacio de Oriente. Franco en su yate. Franco con gafas negras. Franco saliendo de uno de sus Rolls-Royce Phantom IV.            Franco iba a cruzar la ciudad, y pasaría por la calle López de Hoyos. Policías en todas las esquinas. Policías armados en las terrazas de los edificios. Anselmo y Mateo de la mano, en la glorieta de Ruiz de Alda, y Anselmo diciéndole: “mira, ese hombre de la esquina es de la secreta; y el que está al lado del quiosco también”. Estuvieron esperando un buen rato a que pasara el coche de Franco. Y al fin apareció: era una comitiva de coches negros que iban a toda velocidad, precedidos y seguidos por motos de la Guardia Civil, y era imposible saber en cuál de ellos iba Franco.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5103302289500383988-5767950313799080923?l=confluencias-andresibanez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://confluencias-andresibanez.blogspot.com/feeds/5767950313799080923/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://confluencias-andresibanez.blogspot.com/2009/12/los-sesenta-lista-fragmento-de-la.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5103302289500383988/posts/default/5767950313799080923'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5103302289500383988/posts/default/5767950313799080923'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://confluencias-andresibanez.blogspot.com/2009/12/los-sesenta-lista-fragmento-de-la.html' title='Los sesenta. Lista (Fragmento de la novela inédita &quot;La lluvia de los inocentes&quot;)'/><author><name>Andrés Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08796297758153699570</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lR6i77a0sNg/Se-B6HtZY6I/AAAAAAAAACQ/wA8YAYuvXBY/S220/A%5B1%5D.+Iba%C3%B1ez.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5103302289500383988.post-5894810393440370989</id><published>2009-03-18T15:44:00.003+01:00</published><updated>2009-03-18T16:13:28.582+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;GENERACIÓN&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Contra generación, micronación.&lt;br /&gt;Me gusta lo que dice Agustín Fernández Mallo en el blog de la generación Nocilla (¡qué merendilla!). Dice algo así como que él no cree en generaciones, que él pasa de las generaciones y que él solo es su propia generación.&lt;br /&gt;Es su propia obsesión con las micronaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto de las generaciones literarias suena un poco antiguo. Suena un poco como a cuerpo de funcionarios, a colegio profesional. Si no estás colegiado no puedes ejercer. O como te dicen cuando apruebas una oposición a funcionario: bienvenido al cuerpo.&lt;br /&gt;El cuerpo.&lt;br /&gt;Contra el Cuerpo de Funcionarios, el cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;A PROPÓSITO DEL CUERPO&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Las vacaciones se inventaron para poder sentir el cuerpo.&lt;br /&gt;Este pensamiento podría desarrollarse.&lt;br /&gt;Vida del siglo XX-XXI: vida sin cuerpo. Cada vez sentimos menos el cuerpo, disfrutamos menos del cuerpo, sufrimos menos con el cuerpo, utilizamos menos el cuerpo.&lt;br /&gt;Pero ¿de qué modo podría relacionarse la literatura con el cuerpo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veamos: yo escribo con las manos. Cuando escribo bien (es decir, cuando me parece que escribo bien), siento una sensación placentera en las manos, como la que debe de sentir un buen artesano. Un ebanista, un alfarero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podría decir que escribo con todo el cuerpo en el mismo sentido en que se toca un instrumento con todo el cuerpo. Pero no es cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni siquiera es cierto que escriba con la respiración del mismo modo que un instrumento musical se toca siempre con la respiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo puede relacionarse la literatura con el cuerpo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ángulo Julia Kristeva: el lenguaje es un cuerpo, el cuerpo del lenguaje, la corporeidad de las palabras. Yea, right.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una posibilidad (desde luego): escribir &lt;em&gt;sobre&lt;/em&gt; el cuerpo, sobre las sensaciones físicas. En la nueva literatura hay una gran presencia del cuerpo, de las sensaciones. Pienso en Marta Sanz, en Andrés Barba. Pero esta indagación en el cuerpo y en la sensación (y en el dolor y en el placer) no hace más que poner en evidencia lo lejos que estamos del cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Aforismo críptico: la mayor parte de eso que llamamos "cuerpo" es, en realidad, la mente.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenemos una nostalgia del dolor y del terror. Por eso lo invocamos en la literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De qué modo se relaciona la literatura con el cuerpo? Pero sobre todo ¿Cómo se relaciona la literatura con el cuerpo EN LA ÉPOCA EN QUE HEMOS DEJADO DE SENTIR EL CUERPO?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mí, muy modestamente, de todas las formas mencionadas, pero también en otra que tiene que ver con una &lt;strong&gt;confluencia&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Será este el momento de explicar qué es para mí una &lt;strong&gt;confluencia?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La literatura se relaciona con el cuerpo a través de la energía. Pero como el tema de la energía es tabú, dejémoslo para otra ocasión.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5103302289500383988-5894810393440370989?l=confluencias-andresibanez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://confluencias-andresibanez.blogspot.com/feeds/5894810393440370989/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://confluencias-andresibanez.blogspot.com/2009/03/generacion-contra-generacion.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5103302289500383988/posts/default/5894810393440370989'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5103302289500383988/posts/default/5894810393440370989'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://confluencias-andresibanez.blogspot.com/2009/03/generacion-contra-generacion.html' title=''/><author><name>Andrés Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08796297758153699570</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lR6i77a0sNg/Se-B6HtZY6I/AAAAAAAAACQ/wA8YAYuvXBY/S220/A%5B1%5D.+Iba%C3%B1ez.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5103302289500383988.post-1139697589250392383</id><published>2009-03-17T21:13:00.001+01:00</published><updated>2009-03-18T16:42:00.210+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_lR6i77a0sNg/ScAFlGsilFI/AAAAAAAAAAw/83DkQfMIlrY/s1600-h/IMG_0883-fix.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5103302289500383988-1139697589250392383?l=confluencias-andresibanez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://confluencias-andresibanez.blogspot.com/feeds/1139697589250392383/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://confluencias-andresibanez.blogspot.com/2009/03/blog-post.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5103302289500383988/posts/default/1139697589250392383'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5103302289500383988/posts/default/1139697589250392383'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://confluencias-andresibanez.blogspot.com/2009/03/blog-post.html' title=''/><author><name>Andrés Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08796297758153699570</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lR6i77a0sNg/Se-B6HtZY6I/AAAAAAAAACQ/wA8YAYuvXBY/S220/A%5B1%5D.+Iba%C3%B1ez.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5103302289500383988.post-902077743773735720</id><published>2009-03-17T20:44:00.001+01:00</published><updated>2009-03-18T09:22:29.329+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#000000;"&gt;Confluencias&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;"No solamente esperaba la otra mano, sino también la otra palabra, que está formando en nosotros un continuo hecho y deshecho por instantes. Una flor que forma otra flor cuando se posa en ella el caballito del diablo. Saber que por instantes algo viene para completarlos, y que ampliando la respiración se encuentra un ritmo universal. Inspiración y espiración que son un ritmo universal. Lo que se oculta es lo que nos completa y es la plenitud en la longitud de la onda. El saber que no nos pertenece y el desconocimiento que nos pertenece forman para mí la verdadera sabiduría".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;José Lezama Lima: "Confluencias"&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5103302289500383988-902077743773735720?l=confluencias-andresibanez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://confluencias-andresibanez.blogspot.com/feeds/902077743773735720/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://confluencias-andresibanez.blogspot.com/2009/03/confluencias-no-solamente-esperaba-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5103302289500383988/posts/default/902077743773735720'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5103302289500383988/posts/default/902077743773735720'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://confluencias-andresibanez.blogspot.com/2009/03/confluencias-no-solamente-esperaba-la.html' title=''/><author><name>Andrés Ibáñez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08796297758153699570</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_lR6i77a0sNg/Se-B6HtZY6I/AAAAAAAAACQ/wA8YAYuvXBY/S220/A%5B1%5D.+Iba%C3%B1ez.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
