miércoles 18 de marzo de 2009

GENERACIÓN

Contra generación, micronación.
Me gusta lo que dice Agustín Fernández Mallo en el blog de la generación Nocilla (¡qué merendilla!). Dice algo así como que él no cree en generaciones, que él pasa de las generaciones y que él solo es su propia generación.
Es su propia obsesión con las micronaciones.

Todo esto de las generaciones literarias suena un poco antiguo. Suena un poco como a cuerpo de funcionarios, a colegio profesional. Si no estás colegiado no puedes ejercer. O como te dicen cuando apruebas una oposición a funcionario: bienvenido al cuerpo.
El cuerpo.
Contra el Cuerpo de Funcionarios, el cuerpo.

A PROPÓSITO DEL CUERPO

Las vacaciones se inventaron para poder sentir el cuerpo.
Este pensamiento podría desarrollarse.
Vida del siglo XX-XXI: vida sin cuerpo. Cada vez sentimos menos el cuerpo, disfrutamos menos del cuerpo, sufrimos menos con el cuerpo, utilizamos menos el cuerpo.
Pero ¿de qué modo podría relacionarse la literatura con el cuerpo?

Veamos: yo escribo con las manos. Cuando escribo bien (es decir, cuando me parece que escribo bien), siento una sensación placentera en las manos, como la que debe de sentir un buen artesano. Un ebanista, un alfarero.

Podría decir que escribo con todo el cuerpo en el mismo sentido en que se toca un instrumento con todo el cuerpo. Pero no es cierto.

Ni siquiera es cierto que escriba con la respiración del mismo modo que un instrumento musical se toca siempre con la respiración.

¿Cómo puede relacionarse la literatura con el cuerpo?

El ángulo Julia Kristeva: el lenguaje es un cuerpo, el cuerpo del lenguaje, la corporeidad de las palabras. Yea, right.

Una posibilidad (desde luego): escribir sobre el cuerpo, sobre las sensaciones físicas. En la nueva literatura hay una gran presencia del cuerpo, de las sensaciones. Pienso en Marta Sanz, en Andrés Barba. Pero esta indagación en el cuerpo y en la sensación (y en el dolor y en el placer) no hace más que poner en evidencia lo lejos que estamos del cuerpo.

(Aforismo críptico: la mayor parte de eso que llamamos "cuerpo" es, en realidad, la mente.)

Tenemos una nostalgia del dolor y del terror. Por eso lo invocamos en la literatura.

¿De qué modo se relaciona la literatura con el cuerpo? Pero sobre todo ¿Cómo se relaciona la literatura con el cuerpo EN LA ÉPOCA EN QUE HEMOS DEJADO DE SENTIR EL CUERPO?

Para mí, muy modestamente, de todas las formas mencionadas, pero también en otra que tiene que ver con una confluencia.

¿Será este el momento de explicar qué es para mí una confluencia?

La literatura se relaciona con el cuerpo a través de la energía. Pero como el tema de la energía es tabú, dejémoslo para otra ocasión.

martes 17 de marzo de 2009


Confluencias


"No solamente esperaba la otra mano, sino también la otra palabra, que está formando en nosotros un continuo hecho y deshecho por instantes. Una flor que forma otra flor cuando se posa en ella el caballito del diablo. Saber que por instantes algo viene para completarlos, y que ampliando la respiración se encuentra un ritmo universal. Inspiración y espiración que son un ritmo universal. Lo que se oculta es lo que nos completa y es la plenitud en la longitud de la onda. El saber que no nos pertenece y el desconocimiento que nos pertenece forman para mí la verdadera sabiduría".

José Lezama Lima: "Confluencias"